Enero21
Los úiltimos días estuvimos entre el trabajo, las comidas, las despedidas. Qué difícil es decir adiós. Da nostalgia recordar incluso días que sucedieron hace poco llenos de risas, juegos, abrazos, películas, taiqi y pláticas maravillosas. Así no sólo fueron los últimos días en China con nuestros amigos, así fue siempre.
Enero21

El último domingo teníamos que aprovecharlo muy bien. Como primera parada, Javier y yo fuimos a la Gran Pagoda Blanca, que seguramente por el frío estaba vacía. Es un lugar famoso de Beijing, pero está un poco descuidada. Aún así, la historia de su construcción es interesante, pues Kublai Kan al fundar la capital de su imperio nuevamente en Beijing , mandó a construirla delimitando su espacio lanzando flechas hacia cuatro puntos. Así se estableció una mayor vinculación con los taoístas y con Nepal y la India, siendo esta Pagoda un importante punto de encuentro.
De ahí fuimos a la casa del famoso escritor Lu Xun, considerado padre de la literatura moderna china y que además fue un gran activista político durante el siglo XIX. Después de comer fuimos al mercado de artesanías y antigüedades, que no imaginábamos que fuera tan grande ni tan típico. Vendían de todo tipo de piezas, incluso budas o esculturas típicas chinas de dos metros de altura, o figuras de madera, jade, joyería, ropa. Ya estaban levantando los puestos y cerrando los comercios, muy pintoresco el lugar, un buen sitio para la despedida.


De regreso a casa,tomamos una nueva ruta de camión y nos equivocamos de parada al bajarnos. Caminamos un rato y de pronto estaban muy cerca las instalaciones olímpicas. Decidimos aguantarnos el frío y el aire helado y tomar las últimas fotos del sitio iluminado. Nos sorprendió encontrar a tanta gente que iba con el mismo propósito a pesar de haber sido uno de los días más fríos de invierno.



Enero21
En los últimos fines de semana que nos quedaban en Beijing decidimos visitar algunos museos para huir un poco del frío. El Museo de historia natural cuenta con varias salas con animales disecados (que a mí en lo personal no me gustó), con una sala de video en 3D simpático, pero medio malos los efectos especiales, y unas salas muy grandes de restos de especies de dinosaurios distintivos de esta región. Tan sólo por los dinosaurios valió la pena.

El Museo de la Capital es uno de los más importantes en Beijing. Cuenta con colecciones muy valiosas y originales que van desde ropas, piedras, objetos de jade, sellos, caligrafía y pintura, budas y elementos tradicionales. Vale mucho la pena. Incluso se tiene que reservar con mínimo tres días de anticipación para poder conseguir entradas pues limitan por día el acceso a alrededor de 4mil personas para asegurar la conservación de las piezas y garantizar una visita placentera. Así fue. Llegamos temprano y apenas 5 horas nos fueron suficientes para visitar todas las salas. Es un lugar enorme, la construcción contemporánea y las colecciones hacen muy agradable su visita.

Enero21
Un centro comercial como muchos otros que se están construyendo en Beijing de mucho lujo y con marcas internacionales, pero en donde hay una pantalla en el techo y al aire libre donde de pronto nadan algunos tiburones, peces y ballenas.
Enero21
Volvimos a visitar el zoológico de Beijing, esta vez con el tiempo más limitado y con más frío, pero sorpredente ver de tan cerca de animales tan hermosos. Mengmeng, el panda más pequeño del zoo parecía de buen humor y entregado a darnos un simpático espectáculo. Se la pasaba retozando de un lado a otro y jugueteando entre los árboles, una resbaladilla, unos troncos y un columpio. Los grandes felinos rugían dentro de sus casas de invierno y te miraban fijamente con sus brillantes ojos grandes. Los elefantes movían sus patas un poco aburridos de no estar a la intemperie (por el frío) y un hermoso gorila se sentó justo frente a nosotros presumiendo su porte, su ternura y su fuerza.



Enero4
Escondida entre los hutongs está la Mansión del Príncipe Gong. No era en realidad un príncipe, sino un funcionario muy allegado al emperador y vivía en un lugar verdaderamente grande, con lagos, jardines, construcciones y hasta una pequeña muralla.


Enero4

Los Jardines Imperiales de Yuanming o el Antiguo Palacio de Verano, donde habitaban los emperadores de la dinastía Qing, fueron destruidos con la invasión anglo-francesa del siglo XIX como fueron destruidos tantos palacios y templos simbólicos para el pueblo chino. Pero a diferencia del resto de los templos, este sitio -edificado al estilo occidental- no fue reconstruido. A 正中 no le gusta mucho ir, pues siente que es una humillación, pero más bien parecen ser los restos de una invasión violenta que no sólo dejó edificios destruidos, sino miles de muertos.
La única parte reconstruida es un laberinto, donde al parecer hay 4 salidas, pero sólo una vía al centro. El día que lo visitamos hacía mucho frío, pero no impidió que recorriéramos toda la zona, que como todas las áreas imperiales, era enorme…


Enero4
Después de terminada la visita por Xi´an, recorrer los hutongs, ir al 798 otra vez y terminar de visitar algunos de los sitios más importantes de Beijing, culminó la visita de Manolo y Rosita con la reunión navideña y un día de descanso.


Diciembre29
El viaje tan esperado a Xi´an por fin iba a realizarse. Los soldados de terracota son considerados por algunos como uno de los sitios obligados al visitar China. Tomamos un tren el jueves por la noche con la esperanza de dormir las 11 horas de viaje y llegar frescos para comenzar el recorrido por los sitios turísticos de la ciudad. Desde la llegada a la estación comenzaron las sorpresas. Llegamos con más de media hora de anticipación y no nos fue difícil encontrar la sala de espera, pero se encontraba repleta, había gente durmiendo en el piso o en costales, comiendo los famosos tallarines instantáneos, leyendo el periódico o jugando cartas… apenas y podíamos pasar entre la gente para acercarnos a la puerta de entrada a los andenes. Comenzó a hacerse una especie de fila que en realidad parecía una bola de gente pues todos se metían unos a otros y se empujaban como si ya fuera tarde y el tren estuviera por irse. Logramos subirnos al tren. Las literas duras eran cómodas, de 3 pisos. O bien te tocaba hasta abajo y todos trepaban por encima de ti o uno se tenía que trepar por encima de todos. Nos tocaron de compañeros de viaje unas personas muy tranquilas que en cuanto apagaron las luces se fueron a dormir. Despertando a ratos algo desubicada, logré conciliar el sueño. A las 7 de la mañana en punto prendieron las luces, una sutil musiquita y los vendedores de frutas, sopas, aguas y galletas despertaban a todos los vagones anunciando sus productos. Llegamos a Xi´an alrededor de las 9 de la mañana.
Tardamos un rato en hallar un taxi que quisiera llevarnos al hotel (y así fue siempre, los taxis no querían llevarnos). Después de estar instalados, visitamos la Gran Pagoda del Ganso, ligeramente chueca (antes tenía el doble de pisos pero se derrumbó y la reconstruyeron con menos niveles), pero con buena vista a la ciudad y distinta a las construcciones típicas de la época. Después fuimos al museo Shaanxi donde había piezas arqueológicas de hace más de 2000 años (en la época de la dinastía Qin), exposiciones e interactivos que nos iban preparando para la visita del día siguiente: los soldados de terracota.
Tuvimos suerte al contratar un coche que nos llevaría no simplemente a visitar a los soldados, sino también a una fábrica donde los imitan, a una villa del neolítico, a la tumba del emperador Qin y a un balneario construido por la dinastía Tang con aguas termales, jacuzzis y albercas que varios mandatarios de distintos países (hasta de México) han visitado.
Los soldados nos dejaron asombrados. El famoso emperador Qin, que fue el que mandó construir todo su ejército, hizo que por más de una década miles de trabajadores se encargaran de la labor de hacer soldados del tamaño de una persona con una cara distinta cada uno, pintarlos, excavar y volverlos a cubrir. Terminó siendo un emperador muy odiado. Parecía difícil que ese legado permaneciera por tanto tiempo. 

El último día en Xi´an fue más tranquilo, visitamos una mezquita, las torres de la campana y del tambor y recorrimos un poco la ciudad para ver la muralla que la rodea. Fue uno de los días más fríos…tan sólo sacabas las manos de los guantes un minuto y los huesos comenzaban a doler. El regreso en tren fue más tranquilo. Ya en Beijing, por la tarde, volvimos a la zona de arte 798, de nuestros lugares favoritos.
Diciembre27

Cuesta trabajo recordar el orden en que recorrimos Beijing juntos. Los días fueron sumamente agitados, caminábamos mucho y el frío hacía pesadas las visitas. A pesar de ello disfrutamos de los días que rápidamente pasaron. Después del impacto de la muralla con nieve, seguimos recorriendo parques, templos y buscando sitios donde pudieran probar platillos típicos.
En los primeros días visitamos el Templo del cielo, el Templo Lama, el Templo y Escuela de Confucio, el Palacio de Verano -que nos dejó encantados con sus escenarios de cuento-, el Mausoleo de Mao, el Gran Teatro Nacional, Wanfujing y ante la amenaza de un empeoramiento del clima, volvimos a la muralla (ahora a la sección de Badaling).
Tan sólo en 5 días visitamos todos esos lugares. Ello causó que nos enfermáramos, estuviéramos cansados y durmiéramos poco, pero no impidió que continuáramos ni que la pasáramos tan bien. El 18 nos preparamos para emprender el viaje de casi 11 horas en tren a Xi´an que fue una experiencia sumamente simpática y llena de anécdotas que quizás sólo en China suceden.










