Xian/Soldados de terracota
El viaje tan esperado a Xi´an por fin iba a realizarse. Los soldados de terracota son considerados por algunos como uno de los sitios obligados al visitar China. Tomamos un tren el jueves por la noche con la esperanza de dormir las 11 horas de viaje y llegar frescos para comenzar el recorrido por los sitios turísticos de la ciudad. Desde la llegada a la estación comenzaron las sorpresas. Llegamos con más de media hora de anticipación y no nos fue difícil encontrar la sala de espera, pero se encontraba repleta, había gente durmiendo en el piso o en costales, comiendo los famosos tallarines instantáneos, leyendo el periódico o jugando cartas… apenas y podíamos pasar entre la gente para acercarnos a la puerta de entrada a los andenes. Comenzó a hacerse una especie de fila que en realidad parecía una bola de gente pues todos se metían unos a otros y se empujaban como si ya fuera tarde y el tren estuviera por irse. Logramos subirnos al tren. Las literas duras eran cómodas, de 3 pisos. O bien te tocaba hasta abajo y todos trepaban por encima de ti o uno se tenía que trepar por encima de todos. Nos tocaron de compañeros de viaje unas personas muy tranquilas que en cuanto apagaron las luces se fueron a dormir. Despertando a ratos algo desubicada, logré conciliar el sueño. A las 7 de la mañana en punto prendieron las luces, una sutil musiquita y los vendedores de frutas, sopas, aguas y galletas despertaban a todos los vagones anunciando sus productos. Llegamos a Xi´an alrededor de las 9 de la mañana.
Tardamos un rato en hallar un taxi que quisiera llevarnos al hotel (y así fue siempre, los taxis no querían llevarnos). Después de estar instalados, visitamos la Gran Pagoda del Ganso, ligeramente chueca (antes tenía el doble de pisos pero se derrumbó y la reconstruyeron con menos niveles), pero con buena vista a la ciudad y distinta a las construcciones típicas de la época. Después fuimos al museo Shaanxi donde había piezas arqueológicas de hace más de 2000 años (en la época de la dinastía Qin), exposiciones e interactivos que nos iban preparando para la visita del día siguiente: los soldados de terracota.
Tuvimos suerte al contratar un coche que nos llevaría no simplemente a visitar a los soldados, sino también a una fábrica donde los imitan, a una villa del neolítico, a la tumba del emperador Qin y a un balneario construido por la dinastía Tang con aguas termales, jacuzzis y albercas que varios mandatarios de distintos países (hasta de México) han visitado.
Los soldados nos dejaron asombrados. El famoso emperador Qin, que fue el que mandó construir todo su ejército, hizo que por más de una década miles de trabajadores se encargaran de la labor de hacer soldados del tamaño de una persona con una cara distinta cada uno, pintarlos, excavar y volverlos a cubrir. Terminó siendo un emperador muy odiado. Parecía difícil que ese legado permaneciera por tanto tiempo. 

El último día en Xi´an fue más tranquilo, visitamos una mezquita, las torres de la campana y del tambor y recorrimos un poco la ciudad para ver la muralla que la rodea. Fue uno de los días más fríos…tan sólo sacabas las manos de los guantes un minuto y los huesos comenzaban a doler. El regreso en tren fue más tranquilo. Ya en Beijing, por la tarde, volvimos a la zona de arte 798, de nuestros lugares favoritos.
Hola mi nombre es David Azócar, soy de Chile y trabajo como periodista del Diario La Tercera ( http://www.latercera.com ), y me han gustado muchas tus fotografías sobre los soldados de terracota.
Quisiera preguntarte si puedo usar algunas de ellas para una nota que estoy haciendo, por supuesto pondríamos en los créditos de la fotografía y tu sitio web.
Cuéntame qué opinas, y si estas de acuerdo, te pido que me indiques que es lo que deseas que coloquemos en los créditos de la fotografía.
Atte
David Azócar
Periodista
Ahora que vi un documental en History del día de hoy sábado 24 julio 2010 y al ver tu experiencia plamasda en este medio electrónico, aunado con la fotografias de que anexas, me parece muy buena idea que comparte con los demás. Sin embargo ese asombro de descubrimiento en los soldados de Terracota aún nos deja muchos por aprender del pasado que me parece facinante todo lo que encuerriera dentro de su tesoro de la antiguedad. Me imagino que para tí fue vivir un pasado y una experiencia al estar frente a este tesoro de la historia.
Felicidades.
Muchas gracias por tu comentario, una visita obligada sin duda e inolvidable, hay que vivirlo y por supuesto hay mucho por aprender.
Saludos!