El último domingo
El último domingo teníamos que aprovecharlo muy bien. Como primera parada, Javier y yo fuimos a la Gran Pagoda Blanca, que seguramente por el frío estaba vacía. Es un lugar famoso de Beijing, pero está un poco descuidada. Aún así, la historia de su construcción es interesante, pues Kublai Kan al fundar la capital de su imperio nuevamente en Beijing , mandó a construirla delimitando su espacio lanzando flechas hacia cuatro puntos. Así se estableció una mayor vinculación con los taoístas y con Nepal y la India, siendo esta Pagoda un importante punto de encuentro.
De ahí fuimos a la casa del famoso escritor Lu Xun, considerado padre de la literatura moderna china y que además fue un gran activista político durante el siglo XIX. Después de comer fuimos al mercado de artesanías y antigüedades, que no imaginábamos que fuera tan grande ni tan típico. Vendían de todo tipo de piezas, incluso budas o esculturas típicas chinas de dos metros de altura, o figuras de madera, jade, joyería, ropa. Ya estaban levantando los puestos y cerrando los comercios, muy pintoresco el lugar, un buen sitio para la despedida.
De regreso a casa,tomamos una nueva ruta de camión y nos equivocamos de parada al bajarnos. Caminamos un rato y de pronto estaban muy cerca las instalaciones olímpicas. Decidimos aguantarnos el frío y el aire helado y tomar las últimas fotos del sitio iluminado. Nos sorprendió encontrar a tanta gente que iba con el mismo propósito a pesar de haber sido uno de los días más fríos de invierno.





